El Día Mundial del Teatro para Niños y Jóvenes es una campaña de ASSITEJ, promovida y celebrada a través del mensaje ‘Lleva a un niño al teatro’.

Cada 20 de marzo ASSITEJ celebra al teatro para niños y jóvenes a través de la Campaña “Lleva a un niño al teatro hoy” y de la difusión de dos mensajes que se enfocan en el derecho de los niños a tener acceso a la cultura.

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  • Aquí encontrará un documento completo el cual incluye una presentación de la campaña del Día Mundial, así como una guía para el uso de las distintas herramientas disponibles para diferentes medios y ocasiones: Kit de herramientas
  • El comunicado de prensa para el 2016 está disponible aquí: ASSITEJ Día Mundial Comunicado de Prensa 2016 (archivo pdf)

Mensaje del día Mundial 2016 por Jenny Sealey

Directora Artística, Compañía Teatral Graeae,

Co-directora de los Juegos Paralímpicos 2012 en Londres

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Simplemente no puedo imaginar un mundo sin teatro o sin las artes. Para la niña sorda que yo era, las clases de ballet se convirtieron en un refugio seguro donde podía ser yo misma como yo misma era. En el mundo predominantemente visual del ballet podía participar mirando, sin tener que estar atenta a leer los labios de nadie. Allí no se hablaba, Toda una liberación para mí. Me olvidaba de todo y me volcaba en los ejercicios. Amé inmensamente el ballet, crear historias y bailarlas. Ahí, por primera vez conté historias. Más tarde, me involucré en el teatro y, muy importante, en el teatro para gente joven; un extraordinario campo de entrenamiento para cualquier actor, una gran oportunidad de compartir un espacio creativo con niños y jóvenes, de escuchar las historias de sus vidas y convertirlas en obras de teatro que trasladen sus experiencias, retos y tribulaciones, a una plataforma donde pueden ser escuchadas.

En estos mismos días en que escribo estas palabras, estoy dirigiendo la obra Stepping Stones, de Mike Kenny, la cual codirigí con Jon Palmer para Interplay hace 18 años. Aquella producción fue para jóvenes con profundas y múltiples discapacidades, jóvenes sordos y ciegos, y también para un público general con y sin discapacidades (igual que mi nueva producción con su reparto de actores sordos y discapacitados de Graeae, todos entre los 20 y 22 años). El placer de trabajar y pensar en cómo lograr un montaje creativo con lenguaje de señas, descripciones auditivas, atmósferas sonoras, está cimentado en la creencia que TODOS los jóvenes deben tener acceso pleno y equitativo al teatro.

Cada vez me frustra más que la importancia de la creación de obras hechas para, con y por jóvenes, no obtenga aún un pleno reconocimiento y la necesaria financiación. Me rompe el corazón saber que en demasiados países, muchos niños con discapacidades no son considerados dignos de recibir una educación; SIN EMBARGO, mis viajes alrededor del mundo me recuerdan que la pasión de aquellos de ustedes que llevan adelante este trabajo, significa que el nuestro no será un mundo sin teatro y que el teatro es una educación para la vida.

Ya que el 2016 marca el décimo aniversario de la adopción por las Naciones Unidas de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, llega una gran oportunidad de tomarnos de las manos en todo el mundo, y de mantener encendida sin tregua esa pasión, y de trabajar unidos para asegurar que seamos capaces de hacer, crear y compartir un teatro que importe, por y para aquellos que importan.

 

Traducción Otto Minera y Marissa Garay

 

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Mensaje Día Mundial 2016 por Yvette Hardie

Presidenta de ASSITEJ

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Han pasado cinco años desde que iniciamos la campaña #Llevaaunniñoalteatrohoy, la cual se lleva a cabo en muchos lugares del mundo alrededor del 20 de marzo, Día Mundial del Teatro para Niños y Jóvenes. Esta campaña ofrece a los miembros de ASSITEJ un espacio apropiado para la difusión de sus propósitos; con la campaña se han difundido en mensajes, discursos y artículos, muchas razones convincentes de por qué el teatro debería ser acercado a los niños y jóvenes.

Estas razones incluyen: el derecho a la cultura de los niños como ciudadanos; el hecho de que el teatro educa integralmente fomentando múltiples inteligencias; la importancia de cultivar la curiosidad, la imaginación, la alegría y el deleite en los niños; la necesidad de sembrar, en un mundo confuso y, a veces, presa de la desesperación, la esperanza en los niños; la importancia de la conciencia estética y de la capacidad de abrirse a los diversos lenguajes artísticos; la necesidad de desarrollar la empatía, de establecer conexiones, de formar una comunidad y de pertenecer a ella; la cualidad del teatro de situarse en el presente y su capacidad de permitirnos confrontar y cuestionar el mundo que nos toca vivir; la urgencia de aceptar diferentes visiones y puntos de vista…

Pero me pregunto si no hay una razón más, fundamental, más allá de las ya mencionadas, por la cual los artistas trabajan para públicos jóvenes.

Dicha razón puede que sea profundamente personal. Al trabajar para niños y jóvenes, nos damos la posibilidad de nutrir, curar y fortalecer al niño interior en nosotros.

Cuando un grupo de jóvenes de una barriada en Sudáfrica empezó a trabajar en una obra para niños muy pequeños, descubrieron que poder hacer ese trabajo requería de que ellos alimentaran, redescubrieran –o, en algunos casos, descubrieran por primera vez– la inocencia, la ternura, la vulnerabilidad, y el potencial de plenitud dentro de sí mismos. Esto dio pie a un profundo proceso curativo que afectó intensamente a estos jóvenes artistas  y los ha motivado a seguir explorando este campo.

De esta necesidad personal, podemos entonces pasar a ser capaces de influir en otros. Al nutrir en nosotros mismos una mayor plenitud de nuestro ser, podemos entrar en una relación más completa con nuestros públicos. Y también podemos ofrecer a padres e hijos, familias, maestros y demás involucrados en el teatro para públicos jóvenes, oportunidades de mirar el mundo a través de los ojos de los más pequeños entre nosotros.

Al salir de los teatros, he escuchado con mucha frecuencia a un papá o a otro decir de distintas maneras: “No me podía imaginar que mi niño pudiera estar sentado quieto durante un periodo de tiempo tan largo”, o “Que mi hijo apreciara y disfrutara tanto el humor en la obra”… En esos momentos, en que se descubre quién realmente es ese niño, los artistas teatrales pueden a su vez estar contribuyendo a enriquecer esas relaciones tan importantes.

Quizá el mayor regalo que el teatro para niños y jóvenes puede darnos –ya seamos artistas, espectadores, padres, maestros o niños– es el de encontrar integridad en lo desarticulado, y redescubrir quién somos, la identidad que siempre, profunda y verdaderamente, ha estado ahí para cada uno de nosotros.

Traducción Otto Minera

 

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Video de ASSITEJ para el Día Mundial del Teatro para niños y Jóvenes 2016